Una de las enfermedades más comunes del sistema genitourinario masculino es la prostatitis crónica. Como muestra la práctica médica, uno de cada doce hombres en edad sexual padece esta enfermedad, mientras que aproximadamente el 40% de los casos se diagnostica en pacientes de entre 20 y 40 años. La prostatitis crónica, que provoca sufrimiento físico a su propietario, a menudo provoca un deterioro del estado general del paciente, interfiriendo con su actividad sexual y social normal. ¿Cuál es la naturaleza de esta enfermedad, cómo evitar un diagnóstico desagradable y qué tan favorables son los pronósticos del tratamiento si usted se encuentra entre los afectados?

Causas de la prostatitis crónica.
La prostatitis crónica es un proceso inflamatorio prolongado en la glándula prostática, acompañado de dolor y malestar en la zona pélvica, trastornos de la micción y patologías de la función sexual masculina.
Los requisitos previos para la aparición de prostatitis crónica pueden ser infecciones, congestión de la próstata, hiperplasia benigna o una combinación de estos factores. Hay varias rutas posibles para que la infección ingrese a la glándula prostática:
- con flujo sanguíneo procedente de focos de infección presentes en el organismo (neumonía, caries, lesiones cutáneas pustulosas, sinusitis, etc.);
- con la afluencia de linfa de otros órganos (con disbacteriosis, hemorroides, enfermedades inflamatorias del intestino, etc.);
- a través de la uretra, sexualmente (una de las consecuencias de la uretritis infecciosa).
La prostatitis no infecciosa o abacteriana se diagnostica 8 veces más a menudo que la bacteriana; Su aparición se basa en procesos congestivos y trastornos circulatorios en la próstata y órganos adyacentes.
Entre las principales causas del estancamiento de las secreciones en la próstata, los urólogos identifican las siguientes:
- vida sexual irregular, abstinencia prolongada;
- eyaculación defectuosa, práctica de relaciones sexuales interrumpidas;
- excitación sexual a menudo no realizada.

El riesgo de prostatitis crónica aumenta en hombres con actividad física reducida, con hipotermia grave o leve, pero regular, exposición prolongada al estrés, así como en aquellos que padecen alcoholismo.
Principales signos de la enfermedad.
La prostatitis crónica ocurre como resultado de la falta de un tratamiento oportuno o de un tratamiento ineficaz de la prostatitis aguda y es un proceso inflamatorio de acción lenta en la glándula prostática.
En la mayoría de los casos, al ser asintomática, la enfermedad suele detectarse en los pacientes sólo durante un examen médico, por lo que se recomienda a todo hombre visitar periódicamente a un especialista para comprobar la presencia de enfermedades urológicas. Sin embargo, la llamada etapa "latente" de la prostatitis crónica puede pasar a la fase aguda después de que un hombre ha sufrido estrés, una enfermedad inflamatoria, como resultado de hipotermia, alteración de la vida íntima, etc. En este caso, los siguientes síntomas deberían servir como señal de la necesidad de una visita urgente al médico:
- aumento de la sudoración, especialmente manifestado en la zona perineal;
- picazón o malestar en el área de la ingle;
- necesidad frecuente de orinar, dolor al orinar, retención urinaria;
- descarga de secreciones de próstata a través de la abertura externa de la uretra después de orinar o defecar;
- ligero aumento (hasta 37,5) de la temperatura corporal; debilidad, trastornos del sueño y del rendimiento;
- disfunción sexual (erección inestable o débil, disminución de la libido, eyaculación rápida, trastornos del orgasmo, dolor en la zona pélvica durante la eyaculación, etc.);
- dolor de diversa gravedad e intensidad en el perineo, región lumbosacra, genitales externos
En conjunto, estos síntomas de la prostatitis crónica pueden provocar trastornos del sistema nervioso, caracterizados por estados neuróticos en los que el paciente se concentra en su bienestar.
Posibles consecuencias de la prostatitis crónica si no se trata
A diferencia de la prostatitis aguda, la crónica se caracteriza por una alternancia de exacerbaciones periódicas y onduladas y remisiones relativamente largas, durante las cuales un hombre puede sentirse absolutamente sano. Es la falta de contacto del paciente con un especialista lo que provoca un mayor desarrollo del proceso inflamatorio.
Si la inflamación se propaga a través del sistema genitourinario, es probable que surjan complicaciones en forma de cistitis o pielonefritis, con posible transformación en urolitiasis. Pero la mayoría de las veces, el resultado de una prostatitis crónica avanzada es una vesiculitis (enfermedad inflamatoria de las vesículas seminales) o una epididimoorquitis (inflamación de los testículos). Ambas enfermedades pueden provocar una infertilidad intratable y, en ocasiones, un daño irreversible a la función reproductiva masculina.
Uno de los resultados más graves de la prostatitis crónica es la cicatrización del tejido prostático con encogimiento del órgano. Este proceso a menudo se extiende a la parte posterior de la uretra y la vejiga, lo que provoca una interrupción persistente del flujo de orina.
La situación se ve agravada significativamente por la combinación de la enfermedad con el adenoma de próstata, que se presenta con mayor frecuencia en hombres que han superado los 50 años. Al interrumpir el flujo de salida de la glándula prostática, el adenoma provoca la progresión de la prostatitis crónica, por lo que si al paciente se le indica la extirpación quirúrgica de un tumor benigno, esto debe ir precedido de un tratamiento para la prostatitis.
Diagnóstico, métodos y perspectivas de tratamiento de la enfermedad.
La cita inicial con el médico consiste en recopilar información sobre los principales síntomas de la enfermedad, seguida de un examen general, tacto rectal y toma de secreciones prostáticas del paciente. Otra medida de diagnóstico para hacer un diagnóstico preciso es una ecografía transrectal.
Antes de comenzar un curso de terapia, un paciente con prostatitis crónica debe someterse a una prueba de urocultivo y estudiar la secreción de la próstata para determinar la sensibilidad de la flora a los medicamentos antibacterianos, con el fin de optimizar el método de tratamiento.
La medicina moderna practica los siguientes métodos, tradicionalmente utilizados en combinación, para tratar la prostatitis crónica:
- Terapia con antibióticos. El uso de fármacos antibacterianos es necesario para eliminar la flora bacteriana patógena que provoca la inflamación. La efectividad del tratamiento depende directamente de la selección correcta de medicamentos, ya que si no se destruyen todos los microorganismos durante la terapia, la enfermedad tarde o temprano se hará sentir nuevamente. Por esta razón, el paciente debe completar el tratamiento con antibióticos por completo, sin interrupciones u otras violaciones de las recomendaciones médicas.
- Fisioterapia. El masaje de próstata es uno de los componentes más eficaces del tratamiento en el complejo de este tipo de procedimientos. La esencia del masaje de próstata es la siguiente: el efecto sobre la glándula ayuda a exprimir la secreción inflamatoria acumulada en ella hacia los conductos y luego hacia la uretra. Al mismo tiempo, mejora la calidad del flujo sanguíneo en la próstata, lo que potencia el efecto de los medicamentos antibacterianos que toma el paciente. Además del masaje prostático, a un paciente diagnosticado con prostatitis crónica se le puede prescribir un tratamiento con láser, ondas ultrasónicas o mediante influencia electromagnética sobre la zona inflamada.
- Inmunocorrección. Un proceso inflamatorio prolongado, como la prostatitis crónica, así como el uso de antibióticos independientes o prescritos incorrectamente en el pasado, pueden contribuir a una disminución significativa de la inmunidad del paciente. El objetivo de la inmunocorrección es restaurar al máximo las funciones protectoras del organismo. Esto se ve facilitado por la normalización del estilo de vida y la visita a un inmunólogo.
Aunque no todos los casos de prostatitis crónica, debido a sus diversas formas de complejidad, pueden resultar en una recuperación completa del paciente, el cumplimiento estricto de las recomendaciones médicas por parte del paciente garantiza la remisión de la enfermedad a largo plazo y posiblemente de por vida.
¿Cómo evitar un diagnóstico desagradable?
La prevención de la prostatitis crónica consiste en seguir varias reglas básicas:

- Cambia tu estilo de vida por uno más activo. Si no es posible practicar deporte, realice diariamente ejercicios de calentamiento o gimnasia.
- Evite la hipotermia. No sentarse sobre losas de piedra, bordillos metálicos, etc.
- Para el estreñimiento, use laxantes y, si el estreñimiento se vuelve crónico, visite a un médico.
- Intenta normalizar tu vida sexual. La actividad sexual excesiva, así como la abstinencia prolongada, afectan negativamente el estado y las funciones de la glándula prostática.
- No practiques sexo casual; en caso contrario, dé preferencia al sexo protegido.
- Ante la primera sospecha de una ETS, consultar inmediatamente a un especialista; no se automedique.
- Visita a tu urólogo al menos una vez al año para descartar la posibilidad de desarrollar una enfermedad.
¡Esté atento a la salud de sus hombres y el diagnóstico de "prostatitis crónica" nunca se interpondrá en su camino!